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Los hospitales Quirónsalud de Sevilla se tiñen de rosa por el Día Internacional contra el Cáncer de Mama

octubre 19, 2020


De esta forma, tal como informa el grupo hospitalario en un comunicado, todos los empleados de ambos centros sanitarios quieren ayudar a la sensibilización de la población, “una labor que este año cobra especial relevancia, dado que es fundamental no aplazar las revisiones periódicas para conseguir el mejor diagnóstico de la enfermedad”.

Asimismo, el Hospital Quirónsalud Infanta Luisa ofrece este lunes 19 de octubre y martes 20 de octubre la posibilidad de realizarse mamografías gratuitas para mujeres mayores de 45 años que no hayan pasado una revisión en el último año. Los horarios serán el lunes, de 9,00 a 14,00 horas, y el martes, de 9,00 a 14,00 horas y de 16,00 a 20,00 horas.

Por su parte, el jefe del Servicio de Oncología de los hospitales Quirónsalud Sagrado Corazón e Infanta Luisa -Oncoavanze-, Pedro Valero, destaca que la curabilidad del cáncer de mama ha mejorado en los últimos años gracias a la detección en estadios más precoces, mejoras en la cirugía, técnicas de radioterapia y tratamientos médicos; de tal manera que “a los cinco años cerca del 90 por ciento de las mujeres permanecen sin enfermedad”.

“Los últimos años han estado marcados por muchos avances que han supuesto un aumento muy significativo en la supervivencia del cáncer de mama gracias fundamentalmente a la conjunción de la investigación clínica y traslacional que nos ha permitido tener un mejor conocimiento de la heterogeneidad de esta enfermedad. Esto nos ha permitido diseñar ensayos clínicos específicos para cada subtipo tumoral y desarrollar fármacos dirigidos con mayor eficacia y mejor perfil de toxicidad”, asegura la también oncóloga María Valero.

El cáncer de mama es el tumor más frecuente en la mujer. En 2020, se diagnosticarán unos 7.400 nuevos casos en Andalucía, con un incremento destacable entre mujeres cada vez más jóvenes, ante lo que el doctor Pedro Valero hace hincapié en que siempre es importante acudir a las revisiones ginecológicas anuales y llevar a cabo las exploraciones pertinentes en cada momento, así como llevar un estilo de vida saludable, con una dieta equilibrada, ejercicio físico y evitar hábitos tóxicos.

“El estilo de vida influye sobre un 30 por ciento en la producción de cáncer”, incide. En este sentido, el oncólogo apunta a que los estudios de diagnóstico precoz hay que iniciarlos en torno a los 40-45 años si no hay antecedente de cáncer de mama familiar a edades tempranas. Si los hubiera, las revisiones deberían comenzar unos diez años antes de la edad del familiar afectado más joven.

En los hospitales Quirónsalud Sagrado Corazón e Infanta Luisa de Sevilla, además del tratamiento puramente oncológico -cirugía, quimioterapia y radioterapia- se ofrece un Servicio de Oncología integral, sumando especialistas en nutrición, psicología y deporte, para cambiar el estilo de vida de las pacientes e influir positivamente en sus familias.

Así, la nutricionista del Servicio de Oncología de los hospitales Quirónsalud Sagrado Corazón e Infanta Luisa -Oncoavanze-, Alicia Salido, subraya que la alimentación es un pilar fundamental en las pacientes de cáncer de mama, por lo que las dietas deben ser personalizadas para poder cubrir todas sus necesidades nutricionales diarias y de esta manera ayudar a paliar los posibles efectos secundarios de los tratamientos y mejorar su recepción. “No hay una dieta anticáncer ni alimentos milagrosos, hay un estilo de vida saludable”, sentencia.

De igual forma, la psicóloga Rosario Antequera refuerza la idea de la importancia de ofrecer también ayuda psicológica a las pacientes y sus familiares.

“Si bien las expectativas de vida cada vez son mayores, el cáncer de mama implica un fuerte impacto familiar y social”, afirma la especialista, quien añade que, por ello, este apoyo se debe aportar no sólo durante todo el proceso oncológico, sino también “una vez la paciente se incorpore a su vida cotidiana para pasar de ser una mujer con cáncer de mama a ser una mujer que una vez tuvo una enfermedad”.

Por último, Matilde Mora, preparadora física del Servicio de Oncología de los hospitales Quirónsalud Sagrado Corazón e Infanta Luisa, precisa que el ejercicio físico es “seguro y fiable” en todas las fases del proceso oncológico, incluso después, pero “siempre con la ayuda de un profesional para aliviar los efectos secundarios de los tratamientos como el cansancio, dolores articulares, linfedema, entre otros; ya que, además, ayuda a liberar endorfinas y mejorar la sensación de bienestar”.

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